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Pabellón Argentino Expo 2023

2019

2do Premio – concurso internacional

Autores: Ezequiel Spinelli, Julián Kelis, Carlos Busso, Facundo López, Leandro Fucile, Matias Zoppi

Colcaboradores: Santiago Bianchi, Felipe Carrizo, Ignacio Albeida, Florencia Merino, Florencia Lampugano, Facundo Casales, Sabrina Gabriele

 

El Pabellón Argentino para la Exposición 2023 debe atender, además de cuestiones de carácter estrictamente programático y tecnológico, aspectos relacionados al significado. Los futuros visitantes a la Expo, residentes o viajeros, deberán ver representados en el Pabellón, valores y características de este país.

Surge un edificio en cuya cubierta devenida en espacio recorrible, emergen una serie de volúmenes que evocan artefactos espaciales, capaces de apelar a la memoria –o a las memorias– de quienes lo visiten.

Se trata de seis cilindros, que por su morfología recuerdan una serie de imágenes heterogéneas, capaces de despertar asociaciones en la subjetividad del visitante. Apostado sobre un discurso dialógico más que en un posicionamiento asertivo, la forma de los cilindros es capaz de construir pares conceptuales transitados en la historia argentina, en el presente y en los imaginarios. Estos pares dialógicos pueden ser, por ejemplo, naturaleza y artificio, lo local y lo global, campo y ciudad,  producción industrial y agrícola, tecnología de punta y artesanía.

El visitante podrá leer en la pureza formal de los volúmenes que emergen de su cubierta, un eco de ciertas estructuras edilicias presentes en diferentes regiones del país. La asociación será no literal, y libre: tanques de agua en ciudades y ante el paisaje, gasómetros, palomares, depósitos de combustible en refinerías y grandes industrias, silos de grano en los puertos fluviales y marítimos, hornos ladrilleros, tanques australianos. El kultrún mapuche o las cajas chayeras de la Puna jujeña podrán, también, producir asociaciones con culturas originarias.

Estos cilindros, multiplicados a lo largo y ancho del paisaje urbano, rural y natural de la Argentina suelen contener granos, agua, combustible o fuego, elementos que en el pasado y el presente han sido fuente o resultado de nuestro trabajo. Aquí, aislados de su hábitat natural, son el envase para contenidos nuevos: manifestaciones del arte, la cultura, la tecnología y la ciencia, ingredientes para una receta de futuro.

La propuesta usa el desnivel del terreno hacia el lago aliviador. Arriba, un paisaje de cilindros recorribles, un “paseo” a modo de ensanche de la explanada del predio, de uso público. Una experiencia que zigzaguea entre el soporte natural, la vegetación incontrolada y autóctona, y el artificio, la producción material de nuestro país. Abajo, un ámbito dinámico y flexible recibe las geometrías superiores y mira hacia el lago. Contrastes de alturas, amplitud visual, claridad, homogeneidad material y deambulación construyen la atmósfera. Un gran patio vincula los niveles.

El edificio se estructura materialmente en torno a dos lógicas: por un lado una serie de planos de hormigón armado, plano de apoyo y sustento para los locales ubicados al +15m y +12m. Sobre ellos, se erigen los volúmenes cilíndricos, de una condición matérica liviana y sistemas constructivos en seco.